Los 55 de noviembre

El pódium (por orden alfabético)

Sostiene Pereira

Una hermana

Valerosas 2

El pódium de relecturas (es que he estado releyendo a Gipi y a Blain porque he empezado un proyecto y quiero darle el estilo de estos dos monstruos)

Mi vida mal dibujada

Quai d’Orsai

Una historia

A comprar a la librería El Puente.

Del resto, apuntar que el dibujo de Marini es increíble (increíble de que no se puede creer que un tipo dibuje así de bien) en Las Águilas de Roma, que Ambulancia 13 de Cothias, Ordas y Mounier me recordó a Senderos de gloria de Kubrick y eso es mucho recordar, que Astrid Bromuro de Fabrice Parme es ideal para iniciar a las chicas de 7 u 8 añitos, que si lo del dibujo de Marini es increíble, lo de Boucq en Bouncer es que no hay adjetivos, que los Cómics existenciales de Corey Mohler son absurdamente desternillantes e hilarantes (aunque hay que leerlos poco a poco, que si no uno se satura), que ya sé que a Pablo Auladell le dieron el Premio Nacional del Cómic por El Paraíso perdido, pero que para gustos, los colores, que El perdón y la furia de Keko y Altarriba está muy bien, pero después de Yo, asesino se queda corto, que Leñadoras 2 gusta mucho a las chicas de 10 o 12, que Marieta gusta mucho a las de 6 o 7, que Poncho fue gusta mucho a las de 20 o 30 o más…, que Júpiter de Rocco Vargas es la aventura que menos me ha gustado del aventurero de Daniel Torres y que Solos de Gazzotti y Velhmann también puede gustar a los chicos de 10 o así. Para cuando tengáis que pensar en los reyes de los niños. Para las mamás y papás, No con tu hija.

 

Hala, a leer tebeos

 

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Los 58 de octubre

Esta vez voy a hacer dos pódiums, el de siempre y otro de relecturas

El de siempre (por orden alfabético)

Alfa, Beta, Bronson

El largo y tortuoso camino

Las cien noches de Hero

El de las relecturas (abecé también)

El local

Rituales¡

Velvet

Estos, a comprarlos a la Librería El Puente

Del resto, decir que The time before de Cyril Bonin es una estupenda aventura de viajes en el tiempo, que La plaza de la Bacala de Carmelo Manresa es una de esas obras que a todos los que hemos nacido en los 70 nos gusta, que El diario de Ana Frank es una magnífica adaptación del libro (no me esperaba yo tanta calidad), que El final de todos los agostos de Alfonso Casas es una vuelta al pasado para que los nostálgicos disfruten, que Tu futuro empieza aquí es una ingeniosa idea de Isaac Rosa y Mikko, que en Las obras perdidas de Will Eisner ya se veía que el maestro apuntaba maneras, que Stern, La ciudad de los salvajes de Frédéric y Julien Maffre es divertidísimo a la par que un cómic genial, que Watertown de Götting es una excelente obra de misterio, que Canales y Pellejero siguen haciendo un gran homenaje a Corto Maltés en Equatoria, que Apache Junction de Peter Nyuten se parece mucho, pero que mucho mucho a algún álbum de Blueberry, que no sé qué le ve la gente a Arsène Schrauwen de Oliver Schrauwen para decir que es de lo mejor, pero yo no se lo veo, que Las aventuras de Cereza de Joris Chamblain y Aurélie Neyret es un cómic fenomenal para iniciar a los de diez o doce añitos, que El boxeador de Rubén del Rincón y Manolo Carot es soberbia en su concepción (y eso que a mí no me gusta nada el boxeo), que Kogaratsu es imprescindible para los que les guste o bien las aventuras o bien la historia de Japón o bien el buen cómic, que Lobo solitario 2100 de Mike Kennedy y otros pues es una mezcla entre Terminator y Logan, pero que no acaba de cuajar, que Ilegal de Eoin Colfer y Andrew Donkin es una de esas historias que hay que leer para comprender cómo está de jodido este mundo, que si Eisner ya apuntaba maneras, Franquin era un genio en los primeros lápices de Spirou y Fantasio, y que me encanta Carlos Nine, pero que en El patito Saubón no sé qué le falta, pero le falta algo.

Hala, a leer tebeos

Los 55 de septiembre

El pódium (por orden alfabético)

Alpha

Espacios en blanco

Usagi Yojimbo. Doscientos jizo

Estos, ya sabéis, a la librería El Puente a compralos y a donde queráis a leerlos

 

Del resto diré que Murderabilia de Álvaro Ortiz está a la altura de ese pódium (o más arriba), pero que era una relectura (es posible que Álvaro Ortiz sea el talento joven con más talento de los autores españoles), que ¿Cuánta tierra necesita un hombre? de Martin Veyron es una magnífica adaptación de la novela de León Tolstoi, que Love Story a la iraní de Jane Deuxard y Deloupy es de esos que te muestra los mundos tan diferentes al nuestro y cómo hay personas de todas las índoles y opiniones, a la par que es absolutamente delicioso, que Sobre las alas del mundo, Audubon de Fabien Grolleau y Jérémie Roger es de obligada lectura para los amantes de los pájaros, para los que quieran un poco más de cultura general y para todo aquel que le guste el cómic, que en The Authority de Mark Millar, Frank Quitely y Dustin Nguyen se cumple aquello de segundas partes nunca fueron buenas, que El gran Catsby de Doha, a pesar de tener sus altibajos, es simplemente genial (mil y pico páginas son muchas páginas para que todo el rato sea genial, pero en otro mes hubiese estado en el pódium seguro), que Paco Roca todo lo hace bien, incluso contarnos las Confesiones de un hombre en pijama, que si las segundas partes nunca fueron buenas, imagina la tercera de Caballero Oscuro de Miller y compañía, que La Mascarada de Tehem, Mayko y Toldac es la peor aventura de Spirou que leído en mi vida (¡pero si hay un momento en que Spirou y Fantasio tienen envidia el uno del otro!), que el dibujo de Alex Alice en Sigfried es simplemente ES-PEC-TA-CU-LAR y que Sykes de Dubois y Armand es un muy, pero que muy buen western.

Hala, a leer tebeos

Los 54 de agosto

El pódium (como siempre, por orden alfabético)

100 balas Hermano Lono

El informe de Brodeck

Pinturas de guerra (uno de los tebeos del año)

Estos, ya sabéis, a la Librería El Puente a comprar

Del resto, diré que Una metamorfosis iraní de Maya Neyestani es una historia autobiográfica de esas que te hacen entender lo bien que se vive en España, que si hay un heredero para dibujar el Incal bien puede ser Ladrönn, pues sus dibujos de Final Incal son maravillosos, que cogí con muchas ganas Ikkyu, pero al final me decepcionó un poco porque le falta acción, y en la cuenta de decepciones también apunto La luna al revés, puesto que Blutch siempre raya el sobresaliente y esta vez, como que tiene un notable bajo, que Monet, de Rubio y Efa, está dibujado deliciosamente de modo impresionista, que Zidrou por fin hizo una historia previsible en El crimen que tú cometiste (aun así, sigue siendo uno de los guionistas del momento), que Jodorowsky siempre me hace lo mismo incluso hablando del papado (léase empezar con crueldad, terminar con ñoñería y El papa terrible), que El testamento de Magneto de Pak, Di Giandomenico y Hollingsworth, bueno, pues ni fu ni fa, y que la edición comentada de Hugues Dayez del QRN en Bretzelburg de Franquin está requetebién, el cómic es de los mejores de Spirou y el “cómo se hizo”, también

Hala, a leer tebeos

Los 47 de julio

El pódium (por orden, pero alfabético)

Dr. Uriel

La levedad

Los girasoles ciegos

Un par de apuntes de ese pódium, pero ya sabeís que lo que tenéis que hacer es ir a la Librería El Puente (si estáis en Lanzarote, si no, a la que os dé la gana), comprarlos y leerlos.

Los girasoles ciegos es un libro que escribió Alberto Méndez en 2004. Este volumen tiene el texto íntegro al principio y el cómic después. El cómic no se entiende sin el libro (creo yo), pero me ha dado la oportunidad de leerlo de nuevo. Y os digo que es uno de los mejores libros que yo he leído en MI VIDA. Y mi vida ya tira a larga y podéis observar por la cantidad de lecturas mensuales, que también tira bastante a lectora.

El Dr. Uriel también lo he releído, porque Sento lo publicó en tres tomos que ahora van en el mismo paquete. Y también va sobre la guerra civil. Y también es una de las obras (no cómic, OBRA de cualquier género) imprescindible para entender lo que fue aquella guerra. Si decimos que esto salió en 2017 (por tomos fue antes, pero el integral es de enero), es uno de los tebeos del año.

Dos obras estremecedoras, emocionantes, conmovedoras y todos los adjetivos similares que queráis poner. Y muy importante, hablando de la Guerra Civil, en absoluto maniqueas.

 

Con respecto al resto, La Banda de los Postizos para los que nos gustan las historias de polis y cacos está genial, y esto se podría trasladar a Cómo hacer fortuna en julio del 40, El problema de las mujeres tiene algunas páginas hilarantes, Contra las cuerdas vuelve a ser una gran historia, depresiva, pero gran historia, como las anteriores de Vance y Burr, que Scott Campbell es uno de los mejores dibujantes de chicas voluptuosas del mundo y en Danger Girl hace gala de su habilidad, que todo lo que hacen Sergio Bleda, Dolls Killer, Paul Pope, Escapo y Luis Durán, Orlando y el juego, anda por el notable alto, que el dibujo de Skottie Young en The Wonderful Wizard of Oz es maravilloso, y que Jodorowsky siempre está con la misma historia, agresiva, destructora y sin piedad al principio y ñoña a más no poder al final. En Showman killer también.

Hala, a leer tebeos

¡Más tebeos! ¡Es la guerra!

Pues resulta que el cómic (o la historieta o el tebeo o la novela gráfica) está de moda y así, casi a la vez, han salido la lista de 25 esenciales del primer semestre de 2017 publicada publicada por la Asociación de Críticos y Divulgadores de Cómic de España http://acdcomic.es/descargas/esenciales-acdcomic-2017-1er-semestre.pdf y una lista en Babelia, el suplemento de El País, de 25 joyas gráficas del S.XXI https://elpais.com/elpais/2017/07/26/fotorrelato/1501087847_370335.html#1501087847_370335_1501088138 encuadradas en un artículo https://elpais.com/cultura/2017/07/28/babelia/1501264717_520065.html?id_externo_rsoc=TW_CC contando los parabienes de este arte.

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Partiendo de que las listas son parciales y uno no está casi nunca de acuerdo con los demás (y si estás siempre de acuerdo o eres una oveja o no lees opiniones contrarias a la tuya, mal hecho en cualquier caso), esto es indudablemente bueno para el cómic y para los que disfrutamos de él, primero porque está en boca de más gente que habitualmente, y segundo, porque entre toda la oferta del momento, una selección entre un jurado numeroso y variado tiene que ser acertada lo mires por donde lo mires.

Yo, por ejemplo, no estoy de acuerdo con Paracuellos esté tan abajo (entiendo que el Paracuellos de verdad es del siglo pasado, pero si está, debería ser pódium por lo menos), que Max esté por delante de Miguelanxo (sin desmerecer al catalán, yo prefiero al gallego), que Blacksad esté por detrás de Dinero (no soy muy fan de Brieva y soy ilustrador, si nos ponemos a hacer listas, Guarnido quizá sea el mejor dibujante español ¿mundial? del momento), que Gran bola de helado esté por delante de Dr. Uriel (también creo que debería estar muuuuuucho más arriba, una obra de referencia no solo de cómic, sino de la Guerra Civil), y me disgusta no ver a Santiago Valenzuela y su gran saga de Torrezno, que no esté Daniel Torres al menos con Burbujas (o La casa, aunque no sea muy “cómic”), no ver a Pellejero por ninguna parte (aunque no sé si vale si la mitad de los autores son extranjeros, pero Un poco de humo azul es increíble y estremecedora), supongo que Zapico, como es jurado no podía entrar en la lista (es broma, sé que sí), pero La balada del norte debería estar (y estoy enamorado de La guerra del Profesor Bertenev, lo mismo la metía también) y David Rubín con El Héore, también. Y alguna cosilla más cambiaba yo.

Y supongo que se me olvida alguno, pero el caso es que en vez de enfadarme porque todos esos del jurado no coincidan con mi criterio, me voy a tomar las dos listas para leerme los que me faltan, que si bien de la de Babelia los he leído todos, de la de este año me faltan unos cuantos y es hora de ponerme al día.

Y a los que estáis leyendo esto, pues eso, que los 50 (y alguno más) son imprescindibles, así que hala, dejad el interné y a leer tebeos.

Contar historias

Noche-Blanca-Teguise-julio-2017Anteayer, en la Noche Blanca de Teguise, estuve impartiendo un Taller de Cómic que en teoría iba a ser de 17:30 a 20:30. Al principio, con un calor sofocante, pensé que iba a pasar la tarde dibujando yo a la sombra de la caseta, pero al poco vinieron Lucía y su amiga Lucía (un poco obligadas por sus madres) a ver qué se cocía por allí. Acaban deprisa y se van a colorear a otro taller que había entre las múltiples actividades que ofrece la Noche Blanca. Al poco llegan Karen y Fran, hija y padre, y ella se sienta. Intentamos convencer a su padre, pero está ocupado organizando todo el tinglado. Karen se queda conmigo y surge una historia tan buena que tenemos que añadir otra página a nuestra historia. En esas se acerca Itziar. Curiosea.

-¿Te quieres sentar?

-No, yo no sé dibujar –esto es lo primero que te dice todo el mundo.elbuenodecuttlas_01g

-Para hacer un cómic no hace falta saber dibujar –le digo mientras le enseño un tebeo de Cuttlas (que no digo que Calpurnio no sepa dibujar, solo que para contar una historia no hace falta)-, solo hay que querer contar una historia. ¿Tienes alguna historia que contar?

-No –esto es lo segundo que te dicen. A veces añaden “no tengo imaginación”, “no se me da” o “no sé contar historias”.

-Tampoco importa. Ahora mismo nos inventamos una –le digo mostrándole los Story Cubes, nueve dados que en cada cara tienen unos pictogramas.

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Tira los dados y le salen una pirámide, un rayo, una nube y un bastón. Enseguida enlaza una historia en el antiguo Egipto y una tormenta que inunda todo y se pone a dibujarla en una página dividida en seis viñetas.

Indico a Karen y a Itziar algunos truquitos para que la narración fluya mejor y allí están ellas dedicadas a lo suyo.

Sin que hayan acabado, a eso de las 20:00 o así eran mis únicas acólitas. Yo ya me conformaba, pero en esas llegó Irene, seis añitos de sonrisa llena de creatividad. Le explico el funcionamiento del sistema. Tira los dados y casi mientras están rodando ella me cuenta su historia. Al poco llegan más. Y más. Y hasta doce niños estuvieron a la vez dibujando historias.

El taller acababa a las 20:30, pero se pasó la hora y allí seguimos. La perfeccionista Franchesca, que hacía sus viñetas con regla, su hermana (que me disculpen los que no me acuerdo de su nombre), la genio de cuatro años (por favor, papás, si estáis leyendo esto, potenciad ese don), los chicos alemanes con los que me malentendí en mi pseudoinglés. Las niñas que no querían hacer cómic, sino ilustrar (¿portadistas o ilustradoras de cuentos de mayores?), los dos hermanitos, el mayor con una dedicación digna de Picasso, y alguno más.

A eso de las 22:30 el papá de Irene le dijo que había que irse. Irene respondió: “la última”. Quizá hizo seis u ocho historias. Cada vez que acababa una, venía, me la explicaba y me decía: “quiero hacer otra”. Yo le daba papel, ella tiraba los dados y a dibujar. Y a narrar. Y a contar… porque una vez que empiezas, no puedes parar, ya estás enganchado.

Ahora reto al que haya llegado hasta aquí. Esta es una historia que dejó alguna de esas maravillosas criaturas. ¿Te atreves a contar lo que sucede?

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