Fiestoron 2017

Billetes de avión Lanzarote-Las Palmas: 23 euros

Entrada al Fiestorón viernes y sábado: 20 euros

Guagua Las Palmas-Arucas: 1,50 (o 2,00 o 2,10, vaya usted a saber)

Hacer un dibujo, que le mole al camarero y que te salgan las copas gratis: NO TIENE PRECIO

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Los 47 de julio

El pódium (por orden, pero alfabético)

Dr. Uriel

La levedad

Los girasoles ciegos

Un par de apuntes de ese pódium, pero ya sabeís que lo que tenéis que hacer es ir a la Librería El Puente (si estáis en Lanzarote, si no, a la que os dé la gana), comprarlos y leerlos.

Los girasoles ciegos es un libro que escribió Alberto Méndez en 2004. Este volumen tiene el texto íntegro al principio y el cómic después. El cómic no se entiende sin el libro (creo yo), pero me ha dado la oportunidad de leerlo de nuevo. Y os digo que es uno de los mejores libros que yo he leído en MI VIDA. Y mi vida ya tira a larga y podéis observar por la cantidad de lecturas mensuales, que también tira bastante a lectora.

El Dr. Uriel también lo he releído, porque Sento lo publicó en tres tomos que ahora van en el mismo paquete. Y también va sobre la guerra civil. Y también es una de las obras (no cómic, OBRA de cualquier género) imprescindible para entender lo que fue aquella guerra. Si decimos que esto salió en 2017 (por tomos fue antes, pero el integral es de enero), es uno de los tebeos del año.

Dos obras estremecedoras, emocionantes, conmovedoras y todos los adjetivos similares que queráis poner. Y muy importante, hablando de la Guerra Civil, en absoluto maniqueas.

 

Con respecto al resto, La Banda de los Postizos para los que nos gustan las historias de polis y cacos está genial, y esto se podría trasladar a Cómo hacer fortuna en julio del 40, El problema de las mujeres tiene algunas páginas hilarantes, Contra las cuerdas vuelve a ser una gran historia, depresiva, pero gran historia, como las anteriores de Vance y Burr, que Scott Campbell es uno de los mejores dibujantes de chicas voluptuosas del mundo y en Danger Girl hace gala de su habilidad, que todo lo que hacen Sergio Bleda, Dolls Killer, Paul Pope, Escapo y Luis Durán, Orlando y el juego, anda por el notable alto, que el dibujo de Skottie Young en The Wonderful Wizard of Oz es maravilloso, y que Jodorowsky siempre está con la misma historia, agresiva, destructora y sin piedad al principio y ñoña a más no poder al final. En Showman killer también.

Hala, a leer tebeos

¡Más tebeos! ¡Es la guerra!

Pues resulta que el cómic (o la historieta o el tebeo o la novela gráfica) está de moda y así, casi a la vez, han salido la lista de 25 esenciales del primer semestre de 2017 publicada publicada por la Asociación de Críticos y Divulgadores de Cómic de España http://acdcomic.es/descargas/esenciales-acdcomic-2017-1er-semestre.pdf y una lista en Babelia, el suplemento de El País, de 25 joyas gráficas del S.XXI https://elpais.com/elpais/2017/07/26/fotorrelato/1501087847_370335.html#1501087847_370335_1501088138 encuadradas en un artículo https://elpais.com/cultura/2017/07/28/babelia/1501264717_520065.html?id_externo_rsoc=TW_CC contando los parabienes de este arte.

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Partiendo de que las listas son parciales y uno no está casi nunca de acuerdo con los demás (y si estás siempre de acuerdo o eres una oveja o no lees opiniones contrarias a la tuya, mal hecho en cualquier caso), esto es indudablemente bueno para el cómic y para los que disfrutamos de él, primero porque está en boca de más gente que habitualmente, y segundo, porque entre toda la oferta del momento, una selección entre un jurado numeroso y variado tiene que ser acertada lo mires por donde lo mires.

Yo, por ejemplo, no estoy de acuerdo con Paracuellos esté tan abajo (entiendo que el Paracuellos de verdad es del siglo pasado, pero si está, debería ser pódium por lo menos), que Max esté por delante de Miguelanxo (sin desmerecer al catalán, yo prefiero al gallego), que Blacksad esté por detrás de Dinero (no soy muy fan de Brieva y soy ilustrador, si nos ponemos a hacer listas, Guarnido quizá sea el mejor dibujante español ¿mundial? del momento), que Gran bola de helado esté por delante de Dr. Uriel (también creo que debería estar muuuuuucho más arriba, una obra de referencia no solo de cómic, sino de la Guerra Civil), y me disgusta no ver a Santiago Valenzuela y su gran saga de Torrezno, que no esté Daniel Torres al menos con Burbujas (o La casa, aunque no sea muy “cómic”), no ver a Pellejero por ninguna parte (aunque no sé si vale si la mitad de los autores son extranjeros, pero Un poco de humo azul es increíble y estremecedora), supongo que Zapico, como es jurado no podía entrar en la lista (es broma, sé que sí), pero La balada del norte debería estar (y estoy enamorado de La guerra del Profesor Bertenev, lo mismo la metía también) y David Rubín con El Héore, también. Y alguna cosilla más cambiaba yo.

Y supongo que se me olvida alguno, pero el caso es que en vez de enfadarme porque todos esos del jurado no coincidan con mi criterio, me voy a tomar las dos listas para leerme los que me faltan, que si bien de la de Babelia los he leído todos, de la de este año me faltan unos cuantos y es hora de ponerme al día.

Y a los que estáis leyendo esto, pues eso, que los 50 (y alguno más) son imprescindibles, así que hala, dejad el interné y a leer tebeos.

Contar historias

Noche-Blanca-Teguise-julio-2017Anteayer, en la Noche Blanca de Teguise, estuve impartiendo un Taller de Cómic que en teoría iba a ser de 17:30 a 20:30. Al principio, con un calor sofocante, pensé que iba a pasar la tarde dibujando yo a la sombra de la caseta, pero al poco vinieron Lucía y su amiga Lucía (un poco obligadas por sus madres) a ver qué se cocía por allí. Acaban deprisa y se van a colorear a otro taller que había entre las múltiples actividades que ofrece la Noche Blanca. Al poco llegan Karen y Fran, hija y padre, y ella se sienta. Intentamos convencer a su padre, pero está ocupado organizando todo el tinglado. Karen se queda conmigo y surge una historia tan buena que tenemos que añadir otra página a nuestra historia. En esas se acerca Itziar. Curiosea.

-¿Te quieres sentar?

-No, yo no sé dibujar –esto es lo primero que te dice todo el mundo.elbuenodecuttlas_01g

-Para hacer un cómic no hace falta saber dibujar –le digo mientras le enseño un tebeo de Cuttlas (que no digo que Calpurnio no sepa dibujar, solo que para contar una historia no hace falta)-, solo hay que querer contar una historia. ¿Tienes alguna historia que contar?

-No –esto es lo segundo que te dicen. A veces añaden “no tengo imaginación”, “no se me da” o “no sé contar historias”.

-Tampoco importa. Ahora mismo nos inventamos una –le digo mostrándole los Story Cubes, nueve dados que en cada cara tienen unos pictogramas.

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Tira los dados y le salen una pirámide, un rayo, una nube y un bastón. Enseguida enlaza una historia en el antiguo Egipto y una tormenta que inunda todo y se pone a dibujarla en una página dividida en seis viñetas.

Indico a Karen y a Itziar algunos truquitos para que la narración fluya mejor y allí están ellas dedicadas a lo suyo.

Sin que hayan acabado, a eso de las 20:00 o así eran mis únicas acólitas. Yo ya me conformaba, pero en esas llegó Irene, seis añitos de sonrisa llena de creatividad. Le explico el funcionamiento del sistema. Tira los dados y casi mientras están rodando ella me cuenta su historia. Al poco llegan más. Y más. Y hasta doce niños estuvieron a la vez dibujando historias.

El taller acababa a las 20:30, pero se pasó la hora y allí seguimos. La perfeccionista Franchesca, que hacía sus viñetas con regla, su hermana (que me disculpen los que no me acuerdo de su nombre), la genio de cuatro años (por favor, papás, si estáis leyendo esto, potenciad ese don), los chicos alemanes con los que me malentendí en mi pseudoinglés. Las niñas que no querían hacer cómic, sino ilustrar (¿portadistas o ilustradoras de cuentos de mayores?), los dos hermanitos, el mayor con una dedicación digna de Picasso, y alguno más.

A eso de las 22:30 el papá de Irene le dijo que había que irse. Irene respondió: “la última”. Quizá hizo seis u ocho historias. Cada vez que acababa una, venía, me la explicaba y me decía: “quiero hacer otra”. Yo le daba papel, ella tiraba los dados y a dibujar. Y a narrar. Y a contar… porque una vez que empiezas, no puedes parar, ya estás enganchado.

Ahora reto al que haya llegado hasta aquí. Esta es una historia que dejó alguna de esas maravillosas criaturas. ¿Te atreves a contar lo que sucede?

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Los 43 de junio

A la atención de MJ Tabar.

Lo prometido es deuda, y más con una ginebra de 10 euros delante (señores de El Almacén, vale que vuelve a estar de moda, pero a ver si nos controlamos un poquito con los precios, que lo de la salida de la crisis es mentira). Estos son los 43 tebeos que he leído en junio (y algún libro que otro por ahí). Dictaré sentencia en un juicio de los tres mejores a juicio de un tipo que no tiene mucho juicio. Y comentaré lo que me dé la gana del resto, que para eso este es mi blog. Y quizá lo haga mensualmente.

Los tres mejores (sin orden ni juicio, o mejor aún, por orden alfabético)

El arte de Charlie Chan

El malvado zorro feroz

Vincent

De estos no voy a decir nada, o mejor aún, diré que vayáis a la Librería El Puente si estáis en Lanzarote (o a la que sea si estáis en otro lugar), los compréis y los leáis.

Del resto, mención especial para American Jesus, Mark Millar hace una obra que, al menos, sorprende. De Nos vemos allá arriba, mejor el libro. Adoración al señor Boucq que sigue siendo el mismo (y decir el mismo es decir de los mejores) a los lápices de Bouncer y alucinas. Y sugerir que Descender es una de las mejores series del momento, que Hitler me da que por momentos tiene demasiado texto, que si te gusta el género negro tienes que leer La ciudad más fría, que La Visión es un buen tebeo (pero que de ahí a ser el mejor del año va un laaaaaaargo trecho) y que Spirou y Fantasio tienen sus álbumes mejores y peores, pero que todos son buenos.