La Viñeta de la semana

Fidel Martínez nos cuenta en SARAJEVO PAIN que algunos regalos están envenenados. En cualquier caso, yo estoy con el niño (si existe, que tampoco lo creo, no se porta demasiado bien). Dedicada a los que teniendo libertad, quieren y cuidan

#laviñetadelasemana #viñetadelasemana #comic #tebeos

La Nueva Normalidad. Mamás

¿Cuántas veces no se iba de casa uno a jugar (sí, antes uno cogía la puerta y bajaba a jugar al barrio) y al pasar por delante de su madre esta le preguntaba que si llevaba calzoncillos limpios? Antaño ni le dabas más vueltas al asunto, solo pensabas otra vez en lo pesada que era tu madre. Pero luego uno recuerda que para qué iba a llevar calzoncillos limpios si lo que iba era a correr, saltar, sudar, arrastrarse por el suelo y demás… El caso era que como tu madre sabía que eras un cafre, podías tener un accidente y venir los de la ambulancia y tener que quitarte los calzoncillos (que yo no sé qué tendría que pasar para eso), pero sobre todo, que la enfermera/o y doctor/a iban a ver que llevabas los de ayer (que supongo que de eso están muy pendientes los médicos y eso las madres lo saben: cochinaco reciente, de ayer o Gran Reserva). Pero sobre todo la cosa es que no iba a decir “qué niño más guarrindongo”, sino: “qué madre más guarrindonga”.

Y esto, ¿pasa ahora con las mascarillas? Niños del siglo XXI y de la pandemia, ¿os revisan vuestras madres la tira de las mascarillas por si está cochinaca detrás de las orejas?

Original a la venta en la tienda

#lanuevanormalidad #pandemia #covid #covid19

Los 40 de septiembre

El pódium (y vaya pódium), como siempre, por orden alfabético

La soledad del dibujante de Adrian Tomine

Las dos vidas de Penélope de Judith Vanistendael

Subnormal de Fernando Llor y Miguel Porto

Estos, a comprarlos y a leerlos

Del resto decir…

que Alta tensión de Alfredo Pons mezcla un montón de historias y un montón de estilos. Las de corte más negro me maravillan;

que Animosity Evolution de Marguerite Bennet y Eric Gapstur es como no sé… medio Terminator, medio Rebelión en la granja, medio… no sé… pero no me acaba de convencer;

que Caliente de Matu Santamaria no sé si es un cómic o ilustraciones ahí colocadas, pero son de una plasticidad que es difícil no quedarse impactado por ellas;

que Champignac de Etien y Beka es una magnífica introducción, a la guerra, a los misterios y a la biografía de Touring (incluso de Ian Fleming) para los de 10-12;

que Claudio y Morino 1. La maldición de Adrien Albert es ideal para regalárselo a un peque de 7 añitos o así. ¡Regalad tebeos, coñe!;

que hacía mucho, pero mucho tiempo que no me reía tanto con un tebeo como con Cucos Benítez de Anouk Ricard, pero el descojono, ¿eh?;

que he releído De capa y colmillos de Alain Ayroles y Jean-Luc Masbou en el integral de Norma y sigue siendo un magnífico repaso a las historias de capa y espada, pero mezclándolo con fantasía, steampunk, humor, despendole, un dibujo para perderse en colores y detalles y yoquéséquémás;

que El cazador de Joe Sparrow me ha dejado frío, no sé si es el dibujo o la historia tan corta o qué, pero…;

que soy fiel seguidor de El profesor Don Pardino en Tuíter, pero El profesor don Pardino contra los titis se me ha quedado corto, pensé que iban a ser correcciones y correcciones, que en las redes se ven para corregir y corregir;

que El tatuaje de Jérôme Pierrat y Alfred es uno de esos que te demuestra que se puede contar cualquier cosa en el cómic y, además, de forma muy amena;

que Está mal pero se puede empeorar de René Merino son sus tiras puestas todas en un libro, y como en la red, algunas son fantásticas;

que aunque deja el lado científico para pasarse al fantástico por completo y eso a mí me va menos, Ether 3 culmina de una forma excepcional. Y lo que va sabiendo David Rubín de hacer tebeos sobrepasa lo sobrepasable;

que Harley Quinn Cristales rotos de Mariko Tamaki está genial para iniciar en el mundo de los superhéores (o supervillanos) a cualquiera;

que Heartstopper de Alice Oseman es una historia de amor preciosa y maravillosamente narrada. ¡Quiero más!;

que Insecto de María Llover es una de estas tan sinceras que se me mete por la vena y me deja flipao;

que Isola de Brender Fletcher y Karl Kerschl es una de fantasía épica con demasiada fantasía para mí, pero solo por el dibujo ya merece la pena echarle un ojo, así que a los que les guste el tema, les va a encantar;

que Khalat de Giulia Pex hay que dárselo a los que dicen que los que emigran que se vayan a su país. Tremenda la historia;

que ya sabéis lo que opino de Brubaker y Phillips y he releído el primero de Kill or be Killed para leer el segundo y sigo pensando lo mismo. Es como un sitio donde te dan una hamburguesa (pon aquí lo que quieras, pizza, sushi, tortilla de papas…) cojonuda. Siempre es la misma, claro, pero siempre vuelves porque es cojonuda;

que La ballena de Janne Toriseva es una magnífica y divertida adaptación de la novela de Melville;

que La bella muerte de Mathieu Bablet me parece un lucimiento del autor de sus habilidades para dibujar arquitectura. Eso sí, habilidades formidables;

que La era de acuario de Jordi Peidro me ha dejado flipado, el dibujo, el guion, los secundarios, la referencias… ¡Todo!;

que si un antibarcelonista nato como yo ha disfrutado La Masía, la escuela de los sueños de Torrent y Dalmases bien puede disfrutarlo cualquier chaval futbolero (muchísimo más si es del Barça, claro);

que Ligero de equipaje de Ian Gibson y Quique Palomo es de los de lectura obligatoria para conocer la vida de uno de los grandes de este país y para saber lo que pasó en este país (y por qué está así), entre otras cosas, que hubo dos elecciones donde ganó la izquierda y que los fascistas cuando pierden te montan una guerra civil en nada.

que Los Heresiarcas de Carlos Portela y Das Pastoras tiene bichos raros, resurrecciones, demonios, brazaletes mágicos… te puede ir ese rollo o no, pero solo por ver el dibujo ¡y los detalles! de Das Pas ya es obligado;

que Manifiestamente anormal de Max es de Max, que casi basta decir eso para decir que a pesar de su dibujo minimalista esconde reflexiones muy, muy profundas;

que Mayam de Desberg y Koller es una aventura entretenida, pero que a ratos se hace más larga de lo que uno desearía;

que Middlewest de Skottie Young y Jorge Corona es una historia muy entretenida que solo por el dibujo de Jorge ya merece la pena leerla;

que Morena Platino de Marion Mousse y Lisa Mandel es uno de serie negra acojonante. Con un bitono que le va que ni pintado y crudo como el solo, pero que muy crudo…;

que Qué vergüenza haber nacido de @almejeiter pues, que cuando uno firma con una arroba ya… qué queréis que os diga… pues para seguidores;

que no me quiero ver yo como Luis, teniendo que hacer una adaptación de Reina roja, basada en el best seller de Juan Gómez-Jurado, porque tiene que ser una cosa harto complicada resumir una novela de 568 páginas en unas cuantas viñetas. Y que encima no acabe y te deje a medias… Eso sí, quiero dibujar en blanco y negro como Luis, vaya pasada;

que Tatsumi es probablemente el mangaka más importante de la historia junto a Tezuka y lo es por cosas como esta;

que he estado dando muchas vueltas a meter a Verdad de Lorena Canottiere en el pódium. Al final se le ha colado por el costado Las dos vidas de Penélope, pero sabéis lo que significa eso, ¿Verdad?

Hala, a leer tebeos

La Viñeta de la semana

Nadie como Laurent Schafer para explicar clarito en CUÁNTIX cosas sobre el cine, la física y la gastronomía. Dedicada a Marta, que de las tres sabe lo suyo

#Viñetadelasemana #laviñetadelasemana #cómic #tebeos

Adiós, Quino

Crecí en una casa en la que en el pasillo había dos cuadros de (más o menos) 1,20×70 y cada uno tenía dos tiras de Mafalda. Una de ellas era en la que le preguntaba a su madre que si abría la puerta si llamaba la a la felicidad. Entre otras muchas viñetas, en la biblioteca de mi padre, estaban los clásicos libros apaisados de la niña filósofa, destrozados de tanta lectura (ahora los vuelvo a tener sin tocar en un maletín que me regalaron un cumpleaños cercano). La verdad es que algunas tiras me hacían gracia, pero otras no las entendía. Era demasiado pequeño para una mascota llamada Burocracia. Algo más mayor, cayó en mis manos el Esto no es todo y dije: este tipo la clava en cada página. Y releí varias de las de Mafalda y entendía todas. Y busqué más y más, no sé si por el ansia de leer sus maravillas o por el deseo de encontrar una viñeta mala, como diciendo: no puede ser, no puede ser que tenga tanto ingenio. Pero lo tenía, joder que si lo tenía. No sé si la felicidad llamó alguna vez a la puerta de Mafalda, pero desde luego, él la trajo a nuestras bibliotecas