La Viñeta de la semana

Bárbara Alca nos cuenta en la surrealista PIZZA CHICA Y LAS LLORONAS por qué hay que tener cuidado con los guapos. Dedicada al que se lo merezca

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Los 50 de noviembre

Bueno, creo que este mes ha sido el que más he leído desde que llevo haciendo esto. No en número de tebeos, pero probablemente sí en páginas. He leído mucho. Y mucho bueno.

Así que hago un pódium, como siempre, y como siempre, por orden alfabético

Goliat de Tom Gauld

La balada del norte de Alfonso Zapico

Laura Dean me ha vuelto a dejar de Mariko Tamaki y Rosemary Valero-O’Conell

Pero un día hice de entrenador y lo vuelvo a hacer, esta vez, de rugby. Selecciono otros 15, que son imprescindibles también, a saber:

El Americano de Calo, una historia familiar, en la que parece que nunca pasa nada, pero cada página es una sorpresa. Extraordinario.

El método Gémini de Magius, una mezcla de Uno de los nuestros, Los Soprano, una pizca de Casino y tres colores, así que lo flipas. Lo fli-pas

El original de Marcelo Dematei, Mario Torrecillas y Montse Torrecillas, una historia tremenda y siniestra, que te deja “atravesao”.

Embarazo Butch de A.K. Summers es un tebeo sobre el embarazo de la autora, pero tan diferente y tan transgresor que no tiene nada que ver con un embarazo

Fariña. Luis Bustos me parece desde hace un tiempo uno de los mejores autores patrios y me lo confirma con esto, un libro imprescindible para entender un poco más este país.

Gideon Falls de Jeff Lemire, Andrea Sorrentino y Dave Stewart, que no puedo leer por la noche porque me da verdadero miedo. ¡Tremendo!

Hoy es el último día del resto de tu vida de Ulli Lust, una de esas novelas autobiográficas que tanto me gustan, contada con una sinceridad apabullante y con una vida tan alucinante que no te queda más que alucinar.

Y la segunda parte, Como traté de ser buena persona, que es mejor que el anterior, que parecía difícil, sí, pero que lo es. ¡Toma ya!

La casa de la playa de Severine Vidal y Víctor L. Pinel recuerda por momentos a La Casa, de Paco Roca, pero claro, Paco Roca solo hay uno. Aunque solo con recordar a La Casa ya merece la pena.

La gente honrada de Gibrat y Durieux, un slice of life fabuloso, con un compendio de personajes a cada cual más extravagante y extraordinario, pero todos creíbles.

La Mazmorra de Sfar y Trondheim. He acabado Amanecer, con Después de la lluvia y Sin el menor ruido, que las dibuja Blain y que se vuelve más y más negra por momentos (qué pena que se haya acabado esta parte, porque es tremenda) y que en el capítulo de la serie Monstruos, Jean-Jean el terror, con dibujo de Mazan conocemos cómo las gasta la Espada del Destino y es absolutamente delirante.

Pájaro blanco de R.J. Palacio me ha encantado. Y ojo, que esto es decir mucho de un cómic que va sobre la persecución de los judíos en la segunda guerra mundial, porque es inevitable compararlo con Maus y siempre se sale perdiendo, pero mira tú, lo cuenta con una sinceridad que me ha dejado fascinado.

Rusty Brown de Chris Ware, que no está en el pódium porque siempre me cuenta las mismas tragedias vividas por perdedores (y porque no hay mucho sitio), pero que no deja de ensayar y revoluciona la forma de contar las cosas.

Una historia de perros viejos de Manuel H. Martín y Juanma Espinosa es como Sin Perdón pero con perros.

Una vida sin Barjot de Appollo y Oiry es otra de esas historias “trozo de vida” que tanto me gustan. Sucede en una sola noche y hay que ver qué bien muestra la noche Oiry (que no es nada fácil en un tebeo

Del resto, que todavía hay muchas cosas buenas, decir que Amazona de Canizales es uno de esos que hay que leer para saber qué están haciendo con este mundo, que Arde Madrid, basada en la serie de Paco León y Anna R. Costa, dibujada por Andrea Lucio es un vistazo al pasado reciente de este país (y es triste de cojones). Muy recomendable, aunque me pregunto por qué traducen unos diálogos del inglés y otros no, que Bandette 3 de Tobin y Coover sigue en la misma línea de los anteriores, pero te deja con muchas ganas de más, que Bonjour París de Sam García es una aventura increíble (en el sentido más literal de la palabra) que parece hecha por Sfar pero sin su magia, que cayó en mis manos el libro 2 de Bug de Enki Bilal, y no sé si es que no he leído el primero o que el señor Bilal ha perdido punch (creo que es un poco de ambas cosas, porque los últimos ya no me hicieron tanta gracia como los clásicos), pero no me dijo nada de nada, que Diremos que nos conocimos en un bar, de Laura Santolaya es una hilarante lección de lo que es la vida de los millenials (y los no tan millenials), que El Imperio de Pécau, Kordey y Chuckry es una urcronía muy entretenida a las que nos ya tiene acostumbrados el señor Kordey, pero que entre que en esta mezcla muchas cosas y que no acaba…, que Eli & Gastón El espíritu del otoño del Ludovic Villain y Céline Deregnaucourt es un cuentito perfecto para iniciar a los de 8 añitos o así, que En busca del unicornio de Ana Miralles y Emilio Ruiz es una aventura extraordinaria, aunque, como está basada en el libro, se ve que a veces va algo atropellada, que Esta farmacia es una cruz de Farmaenfurecida y Maribel Carod es divertida, pero no llega a las cotas de El club de las batas blancas (quiero decir, siendo del mismo estilo), que Helter Skelter de Kyoko Okazaki es un paseo muy de actualidad en torno a la belleza que debería leerse mucha gente aquí (supongo que en el mundo entero), que La misión de Alou de Christian Lax es una aventura con tintes reales de lo que sucede en este mundo, obligatoria para tener un poco de EM-PA-TÍ-A, que La noche que llegué al castillo de Emily Carroll es una mezcla entre Drácula, Poe y El gran Catsby con un dibujo a toda página muy sugerente, que La puerta al cielo de Sicomoro y  Mayko es una historia que da unos saltos y unos giros impropios de una buena historia, que Las edades de la rata, de Martín López Lam y premio Fnac-Salamandra, me hace pensar si entiendo algo o no entiendo nada, que Los diarios de Cereza y Valentín son un poco más para los hermanos pequeños de Cereza, está muy bien para regalar si tienes una sobrina de diez y un sobrino de seis, como me pasa a mí, que Los estados divididos de Histeria de Howard Chaykin nos sumerge en el mundo personal y exagerado del socialista e izquierdoso Chaykin, pero representa perfectamente el mundo en el que vivimos. De hecho, él mismo cuenta en el epílogo que lo hizo pensando en que ganaría Clinton y ganó Trump, así que quizá no sea tan exagerado, que Marsupilami, de VVAA son entretenidas migajas del fabuloso animal creado por Franquin, que Mirror de Emma Ríos y Hwei Lim nos habla del clásico de animales humanizados y si son iguales o inferiores o de VOX a los humanos (es broma, ni siquiera bajando por debajo de los animales llegaríamos a ciertas cotas), con un dibujo de acuarela es-pec-ta-cu-lar, que Paul ha muerto de Paolo Baron y Ernesto Carbonetti es una revisión al mito de la muerte de Paul MaCartney con un dibujo psicodélico que fascinará a los seguidores de Los Beatles, que Residencia de estudiantes de Susanna Martín Segarra es una revisión fenomenal a la vida de Lorca, con instantes muy íntimos y muy bien contados, que Saint Cole de Noah Van Sciver es una de esas historias tristes que te hacen pensar en que la realidad siempre supera a la ficción, que Adela XD es una alumna de Flavita Banana en Si te pierdes, mira dentro, que Sombras en el tiempo de Javi Roa es otro de los que hay que leer para saber lo que pasaba en este país hace bien poquito (leed, hostias, leed, que pasaban muchas cosas malas y hay que evitar que vuelvan a pasar), que Taxus, de Isaac Sánchez es una de esas del tipo del presente que viaja a la época de Dragones y Mazmorras, pero que una vuelta de tuerca muy original, qué lástima que Isaac abandonara las acuarelas del primer tomo para lo digital en el resto, que The silver darlings de Will Morris bien la podría haber dibujado Gipi, pero, aun siendo una historia bonita, no llega a la profundidad de las del italiano y que Tomar refugio de Zeina Abiraches y Mathias Énard son dos historias de amor imposibles ilustradas “a lo Persépolis”.

Ya digo que fuera de esos 21 seleccionados, sigue habiendo muy buenas obras, así que…

¡Hala, a leer tebeos!

 

La Viñeta de la semana

Jose Louise Bouquet nos dice en OLYMPE DE GOUGES lo que nos pueden llamar a algunos cuando (lo causa de fuerza mayor aventurera) desatendemos la higiene. Dedicada a los que no temen a la aventura extrema

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¿Dulce o salao?

Mira que me había preguntado yo cosas al salir a dibujar… ¿Hojas sueltas o cuaderno? ¿Hojas blancas o de color? ¿Boceto o directamente? ¿Silla o donde pille? ¿Blanco y negro o color? ¿Pluma o pincel? ¿Acuarelas o pinturas de palo? ¿Gorra o gorro? ¿Rotuladores finos o gruesos? ¿Contorno negro o solo color? … Pero nunca me había preguntado a qué temperatura se congelaría instantáneamente el agua del pincel Pentel aquabrush. Ahora tampoco lo sé, pero ya he visto su efecto, así que quizá me lo pregunte la próxima vez que salga a dibujar

La Viñeta de la semana

Ojo con lo que nos cuenta Sfar en el cuarto volumen de KLEZMER. Chicas, no paséis ni una, ni a dios, ni a vuestro marido, ni a NADIE

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La Viñeta de la semana

Discrepo de lo que dice Laura Santolaya en DIREMOS QUE NOS CONOCIMOS EN UN BAR. Yo podría hacerlo. Dedicada a los que ponen signos de interrogación de apertura

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